Recuerdos del Primer Concierto Que Fui

Una de las cosas que más me gusta en esta vida es la música, es algo que le heredé a mi papá y a lo que me acostumbraron desde muy chiquita.

En Perú vivíamos en una casa muy grande y mi papá tenía una habitación especialmente hecha para escuchar música donde pasábamos días enteros escuchando disco tras disco, 2 de las paredes con vitrinas llenas de colecciones de carretes, cassettes y vinilos, piso doblemente alfombrado, paredes y techo acústico.

De niña recuerdo poco escuchar música infantil, lo que si recuerdo claramente es escuchar mucho Queen, Santana, Abba, The Police, El gran Combo, Hector Lavoe e inclusive música instrumental andina de Raúl Garcia Zárate, música clásica de Beethoven, Morzart y Back y Enka música antigua japonesa.

Por eso, cuando crecí andaba ilusionada con la idea de poder ir a un concierto y vivir la experiencia en vivo y como mi casa estaba cerca a la Feria del Hogar (una feria que por 2 semanas habían conciertos diarios de artistas más famosos del momento) veía la publicidad  cada julio y me emocionaba pensando que quizás si podría verlos.

Pero aunque iba a la feria nunca pude quedarme a ver un concierto, una que vez allá tomaba conciencia de lo peligroso que era estar entre tanta gente, alguna vez intenté ver un concierto desde lejos pero la gente siempre me tapaba así que era de más quedarse con todo el frío solo viendo cabezas, espaldas y traseros.

Además había algo que me hacía desistir y era pensar que por mi culpa mis amigas tenían que sacrificarse de ver desde lejos, por eso apenas una de ellas me decía “mejor nos vamos no?”!, yo ponía cara de que “si tienes razón” aunque por dentro tenía una mezcla de cólera y pena. 

Los años fueron pasando y cuando tuve edad  para entrar a bares me di cuenta de que ver música en vivo ahí era más seguro y es así que fui a ver por primera vez un cantante en vivo.

Le rogué a mi papá que nos llevara pero dijo que se sentía cansado así que contrataron a un chico que tenía un jeep para que nos llevaran y entre mis primos y hermana me cargaron con silla y todos y nos fuimos.

El 23 de octubre de 1998 fui a ver a GianMarco en La Encenada  un local de Jesús María, la pasé increíble, la música en vivo superó mis expectativas y recuerdo mucho la amabilidad del representante de GianMarco, el Sr. Martin, el estaba en la entrada viendo la gente entrar y cuando llegamos le dijo a unos chicos que nos acomoden adelante para que nadie me tape, es más entramos y aún no había mucha gente y el chico me dijo “Está mesa está bien o quieres más allá?” ese detalle para alguien que no puede girar el cuello sola era asegurar la noche de un espectáculo perfecto.

Disfrutamos el concierto desde el primer minuto y al salir nos quedamos en la puerta esperando a que nos recoja, en eso empezaron a salir los músicos y nos empezaron a conversar yo embonada porque para mí eran lo máximo, ya que eran parte de la magia. No llegué a conocer a GianMarco esa vez pero estaba más que satisfecha.

Luego de esa experiencia he ido a ver otro concierto en vivo ya en sitios más grandes y en cada una me han pasado cosas alucinantes que merecen todo un video de mi canal de YouTube porque hasta en la comisaría he ido a parar. 

Pero está fue especial no solo porque fue la primera vez de cumplir  algo que tanto había deseado, sino porque fue el último día que tuve en mi cabeza el chip de niña despreocupada, después de ese día perfecto al día siguiente por la tarde, me convertí en adulto porque fue el día que falleció mi papá.

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